Y ahora, ¿Qué he de hacer? ¿Cómo me debo sentir, tras tus palabras hirientes? ¿Cómo debo reaccionar a ésta, tu verdad? ¿Debo llorar por tí, o pasar aceptando que solo fuiste uno más de los que se quedaron en mi corazón, y ahora se va sin explicación?
Uno de aquellos qu me prometieron no abandonarme jamás, estar conmigo hasta el final y, con ello, demostrarme a cada instante que me querias. Ese amor bonito que creí que sentías, y que ahora se ha ido, ¿O es que nunca estuvo? ¿Jamás sentiste eso, como dicen tus palabras, ese sentimiento intenso que a los dos envolvía y llenaba de alegría?
¿Acaso me dirás ahora que no hubo ninguna vez, ni una solam en la que no deseabas sentirme cerca de tí? ¿Sentir mis caricias, mis abrazos o balancearte en mis ojos y quedar hechizado hasta que el amanecer nos separara?

¿Acaso me dirás ahora que todas las sonrisas, que cada una de las lágrimas, que cada instante, era una farsa? ¿Qué realmente jugaste conmigo con el simple afán de...? ¿De qué? No entra en mi cabeza pensamiento alguno que me diga que todo fue una mentira. Una triste y dulce mentira, que me hirió. Y me hiere, aún pensar,que pude entregartelo todo sin miedo, sin pensar si realmente debias saberlo; solo sabía que tu ocupabas, inundabas mi corazón, mi mente y mi alma.
Que si te tenia cerca mi corazón palpitaba cual cual caballo corre hacia su libertad, con la misma ilusión y con el mismo deseo por llegar a sentirse bien. Y lo más difícil es ver cómo me atrapaste y conseguiste que mi mente y mi alma estuviera inundada por tu imagen. Por esa delicada sonrisa que a mi cabeza enloquece, por esa mirada apasionada que me emociona y me llena de felicidad.
Esa magia que cada día me hacía despertar viendo la vida de color rosa, y qué duro es aceptar que ahora lo veo todo gris. Que ya el sol no me despierta por las mañanas, que mi único refugio se encuentra al caer la noche y observar, una a una, cada estrella de este oscuro cielo. Este tenue paisaje que me hace reflexionar de tal manera que lo que asalta mi mente son nuestros momentos juntos, nuestras palabras de amor, ésas que sé que ya no volverán nunca más.
Y sí, es verdad, jamás se debe decir nunca, pero ¿acaso alguien que te hizo sufrir, merece tus lágrimas? Mi pensamiento siempre ha sido:
Quien no te valoró en el pasado, no merece tus lágrimas en el presente
Y sí, es cierto, nadie las merece, pero ¿Quién le explica al corazón que todo acabó? ¿Qué ya no se acelerará por la misma persona? ¿Cómo decirle al corazón que ahora debe buscar un amor, dciendole, pidiendole, que sea el correcto? ¿Cómo exigirle a los sentimientos que no fallen, que no nos hagan sufrir? ¿Que no escojan a la persona equivocada, que no cometan otra vez éste duro error?
¿Cómo no pasar este duro trago otra vez?

